Cocina blanco o de color: ¿cuál es la mejor opción?

¿Te estás planteando una reforma integral de tu cocina? ¿Estás pensando en darle un lavado de cara a tu cocina? Entonces, seguro que te estás preguntando si es mejor apostar por una cocina blanca o de color. Lo cierto es que no existe una respuesta rotunda para esta cuestión, ya que depende de otros factores como el espacio del que dispongas, el estilo decorativo que estés buscando y la luz natural que tengas en tu vivienda, por ejemplo.

Por eso, para que la decisión te resulte más fácil, a continuación te explicamos las ventajas e inconvenientes de ambos estilos.

Más luz natural: cocina blanca

El blanco es un color que siempre ayuda a multiplicar la luz, por lo que se ha convertido en una de las tendencias más populares de las últimas décadas, sobre todo en las más pequeñas. Eso sí, hay que tener en cuenta que si apuestas por una cocina totalmente en blanco, incluyendo los muebles, los armarios y la encimera, necesitarás añadir un toque de calidez a través del cemento, la madera o los hidráulicos y detalles que den contraste.

Más recogidas: cocina de color

Una cocina grande requiere toques de color. Nuestra recomendación es que te decantes por tonos que nos terminen cansando en poco tiempo. Ten en cuenta que las tendencias van y vienen. El color crema, el gris claro y el beige no cansan, mientras que el rosa, el verde y el azul cansan un poco más. No obstante, dentro de cada color hay muchos tonos. Ante la duda, siempre es mejor optar por los más claros, aunque siempre puedes hacer una simulación en 3D para ver cómo queda y evitar sorpresas.

Mayor sensación de amplitud: cocina blanca

Si la cocina es interior y no recibe luz natural directa o cuenta con una distribución irregular, lo más recomendable es apostar por el blanco, ya que de esta forma parecerá más grande. Los armarios blancos, mates y lisos sin tiradores son la mejor opción. Pudiendo combinarse con electrodomésticos y fregadero en acero inoxidable.

Muy personal: cocina de color

Una cocina blanca siempre es más impersonal y discreta, mientras que una de color siempre puede presumir de ser más personal y auténtica. Las tonalidades negras o grisáceas suelen relacionarse más con el estilo industrial; las verdes con lo rústico; y el crema con lo elegante.

Diseño atemporal: cocina blanca

Si decides instalar una cocina blanca, puedes tener por seguro que si el día de mañana quieres reformarla, será para mejorar la distribución, ganar más espacio de almacenamiento o comprar electrodomésticos más eficientes, pero seguramente no porque te hayas cansado de ella o porque parezca anticuada. Y es que el blanco siempre encaja perfectamente con cualquier estilo, de modo que si te cansas, puedes darle un lavado de cara solamente cambiando los textiles o los objetos decorativos.

Disimula mejor la suciedad: cocina de color

Las cocinas blancas disimulan peor la suciedad, sobre todo si el acabado es brillante. En cambio, las cocinas de color resisten mucho mejor el trote del día a día, sin que tengamos que pasarnos todo el día limpiando, sobre todo cuando el acabado es mate. No podemos elegir una cocina solamente por cuestiones estéticas, sino que es importante que sea práctica y funcional, con materiales resistentes y fáciles de limpiar que aguanten mucho tiempo.

Integración en espacios abiertos: cocina blanca

La cocinas “open concept”, completamente abiertas, paneles de cristal fijos, puertas correderas, islas y penínsulas, han ido ganando popularidad en los últimos años. Eso hace que tengamos que plantearnos cómo hacerlo para que queden perfectamente integradas con la decoración de la casa. Si optamos por encimeras, armarios y electrodomésticos en color blancos, pasará muchos más desapercibida. Y es que el blanco es el lienzo ideal para combinar con otros tonos en textiles, suelos y otros accesorios decorativos.

Una frontera visible: cocina de color

Si quieres disfrutar de un espacio abierto, pero manteniendo las diferencias entre los distintos ambientes, el color es ideal para dotarlos de personalidad propia. Con suelos, frentes y muebles oscuros, tu cocina se convertirá en el foco de todas las miradas. Eso sí, es fundamental que elijas muy bien la iluminación para no empequeñecer los espacios.

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