alfombra persa cocina

Parecía imposible pero ya están aquí: Alfombras persas en las cocinas

Si para ti la cocina es algo más que un lugar donde comer, eso es porque te importa tu casa y su decoración. Enhorabuena, porque hoy te traemos la última novedad para estilizar estas estancias tan golosas: Ya están aquí las alfombras persas para las cocinas de diseño.

Ya no sólo por la elegancia y originalidad que transmite al entorno, sino por la cantidad de beneficios que supone colocar una alfombra en la cocina. Aquí te comentamos todo lo que no sabías sobre las alfombras persas de cocina.

 ¡Te sorprenderá hasta qué punto pueden llegar a sorprenderte sus ventajas!

¿Por qué necesitas una alfombra en tu cocina? Estas son todas sus ventajas

Exclusividad, tendencia y estar a la última son los principales motivos por los que tienes pensado colocar una alfombra en el suelo de tu cocina. Pero la realidad es que la función de estas capas para la superficie va mucho más allá. Sus beneficios son sumamente satisfactorios y sorprendentes.

Aquí te los enumeramos todos para que no te quepa ninguna duda de que colocar una alfombra en la cocina puede facilitarte en un 100% tu día a día.

1.     Las alfombras persas: Un tejido exclusivo que evita accidentes

Cada mañana desde que te levantas, la cocina es una de las primeras estancias en las que vas a comenzar tu día. Es uno de los lugares más utilizados de tu casa y, a su vez, es uno de los rincones más peligrosos. En la cocina estás tentándote a los rasguños, quemaduras, cortes, golpes y resbalones.

Para evitar en la medida de los posibles estas pruebas de peligro, lo mejor es ser precavido. Una de las mejores maneras de conseguir mayor seguridad es colocando una alfombra en el suelo de la cocina.

Cubriendo el suelo con este tejido, consigues que las salpicaduras no impregnen la superficie y puedan resbalar. Además, si la alfombra es persa, sus estampados te ayudarán a camuflar esas manchas producidas por el goteo de las salsas o condimentos.

2.     Las alfombras atrapan la suciedad

Las alfombras persas tienen un efecto ‘’lapa’’ para el polvo y la suciedad. De esta forma, si la cocina está en corriente o tiene un acceso directo con el exterior de la casa, es muy probable que las partículas de polvo y ácaros lleguen con facilidad al suelo de esta estancia.

Una forma muy beneficiosa de camuflar la suciedad y acumularla en un sólo lugar es colocando una alfombra persa. Así, el polvo quedará recogido sobre ésta y te resultará mucho más fácil limpiarlo ya que lo eliminarás sacudiendo la alfombra en el exterior o pasando la aspiradora sobre ella, sin tener que estar barriendo y moviendo la suciedad de un lado hacia otro.

3.     Las alfombras persas aportan confort y calidez

Una alfombra persa es de tejido robusto y resistente, a la par que cálido y suave. Colocarla sobre la superficie de la cocina es un plus de confort y convertirá la estancia en un lugar acogedor.

Por lo general, la decoración de la cocina suele quedar en un segundo plano ya que los protagonistas de esta sala son los electrodomésticos, los utensilios y el menaje. Pero la realidad es que debería tenerse más en cuenta ya que es uno de los lugares de la casa en los que más tiempo pasamos.

Como apenas queda espacio libre para los elementos decorativos, incluir una alfombra persa es la mejor manera para conseguir un plus de estilismo, originalidad y confort¡Ni te imaginas el cambio de look tan espectacular que conseguirá tu cocina!

4.     Con una alfombra en la cocina se distribuye mejor el espacio

Así es. Las alfombras consiguen delimitar el espacio de una manera visual, sobre todo cuando la cocina es de grandes dimensiones. Te ayudará a separar cada rincón de la sala por zonas específicas. Por ejemplo, delimitando la parcela destinada a las reuniones familiares con la mesa de comedor para separarla del espacio en el que se reparan y cocinan los alimentos.

5.     La gran capacidad de protección de las alfombras persas

Al igual que hemos dicho que en la cocina estamos más expuestos a sufrir ‘’lesiones’’, de la misma forma también corre más peligro el suelo de este lugar. Las manchas corrosivas, los golpes o arañazos son algunos de los peligros a los que se enfrenta la superficie cada día.

Para evitar que el suelo de la cocina se dañe, lo mejor es colocar una alfombra de calidad. Las opciones más recomendables son las de tejido resistente, de lavado y secado fácil y cuyo estampado o diseño camufle las manchas lo máximo posible.

Cómo elegir la mejor alfombra persa según el tipo de cocina

Si ya de por sí elegir una alfombra para tu hogar puede suponerte un lío, escoger la alfombra persa perfecta para tu cocina se puede convertir en un auténtico reto. Para ponértelo muy fácil, aquí te decimos los puntos clave que debes saber para comprar la mejor alfombra persa para tu cocina.

1.     Que sea suave pero resistente

Es esencial que la alfombra sea suave al tacto, para que se pueda andar descalzo sobre ella. Pero a su vez también debe ser muy resistente (en el más amplio sentido de la palabra). Es decir, debe ser capaz de soportar cualquier tipo de mancha, olor, suciedad y temperatura (salpicaduras de salsas calientes, caldos o sopas). Sólo así te asegurarás de que el dinero invertido en comprar la alfombra ha merecido la pena.

2.     Dura sí, pero fina también

Además de resistente, es importante que el grosor de la alfombra no sea excesivo. La razón principal es que una alfombra demasiado gruesa puede ocasionar tropiezos inesperados mientras cocinas. Si quieres evitar accidentes de este tipo, compra una alfombra que sea suave y fina.

3.     Que sea impermeable

De nada servirá la resistencia de la alfombra si su tejido no es impermeable. Lo ideal es que compres una alfombra donde las manchas o salpicaduras de sustancias no penetren la tela. De lo contrario, acumulará mal olor y su color se verá distorsionado. Además, te resultará más complicado de limpiar. Si quieres la mayor comodidad y limpieza en tu cocina, opta por una alfombra de tejido impermeable.

4.     Que se pueda lavar

Aunque sea impermeable y puedas limpiarla con tan sólo pasarle un paño húmedo por encima, nunca está de más que su tejido sea apto para la lavadora. Cuando la alfombra lleva demasiado tiempo colocada sobre la superficie es conveniente que se lave a fondo para eliminar de la tela todo tipo de bacterias, ácaros y partículas que provocan su desgaste.

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